¿Tengo o no tengo que llevar un registro de la jornada de trabajo en mi empresa?

¿Tengo o no tengo que llevar un registro de la jornada de trabajo en mi empresa?

Durante el año 2016, como consecuencia de tres sentencias de la Audiencia Nacional que establecían la obligación de registro de la jornada aunque no se realizaran horas extraordinarias en la compañía, la Inspección de Trabajo y Seguridad Social comenzó a exigir a las empresas dicho registro horario. Seguramente vuestros asesores os prepararon algún sistema para llevar dicho registro, en previsión de una visita de la Inspección de Trabajo. Y seguramente entre abril y mayo de este año os han informado de que ya no hace falta llevarlo. ¿Qué ha pasado? ¿Cómo es posible que se cree y destruya una obligación legal en ese tiempo récord? ¿Y qué pasa con las Instrucciones que dictó la Inspección de Trabajo? Intentaré contestar a estas preguntas de la manera más práctica posible. Por un parte, la sentencia del Tribunal Supremo de 23 de marzo de 2017 ha establecido que las empresas no están obligadas a llevar un registro de la jornada diaria de toda la plantilla, sino únicamente de las horas extras realizadas. (Art. 35.5 ET: A efectos del cómputo de horas extraordinarias, la jornada de cada trabajador se registrará día a día y se totalizará en el periodo fijado para el abono de las retribuciones, entregando copia del resumen al trabajador en el recibo correspondiente. Lo dicho en esta sentencia se ha reiterado por otra de 20 de abril de 2017.  La información y un breve comentario de estas sentencias estaba en un post anterior dando cuenta de las mismas (aquí). Por otra parte, el contenido del artículo 12.4 del Estatuto de los Trabajadores sigue inalterado (la jornada de los trabajadores a tiempo parcial se registrará día a día y se totalizará mensualmente, entregando copia al trabajador, junto con el recibo de salarios, del resumen de todas las horas realizadas en cada mes, tanto las ordinarias como las complementarias…El empresario deberá  conservar los resúmenes mensuales de los registros de jornada durante un periodo mínimo de cuatro años). Asimismo, se establece la obligación de llevar un registro del tiempo de trabajo en el Real Decreto 1561/1995, de 21 de septiembre sobre jornadas especiales de trabajo. Conforme a ello, SÍ hay que registrar, obligatoriamente, las horas extras, la jornada de los trabajadores a tiempo parcial y la de los trabajadores sujetos jornadas especiales, como ferroviarios, marinos mercantes, personal de servicios móviles (transporte por carretera), navegación aérea, etc. Queda una última cuestión que es la relativa a la posición de la Inspección de Trabajo. ¿Va a dejar de perseguir el control del cumplimiento de la legalidad sobre la jornada de trabajo? La Instrucción núm. 1/2017, de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social complementaria a la Instrucción 3/2016, de 21 de marzo, sobre el control en materia de tiempo de trabajo y horas extraordinarias, (es una instrucción de...

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10 claves para que tu negocio triunfe

10 claves para que tu negocio triunfe

Muchas veces, la vorágine del día a día nos sumerge en las agitadas aguas de lo urgente, distrayéndonos de nuestro objetivo y desviando nuestra atención de lo verdaderamente importante. Por eso, hay que concederse al menos unos minutos diarios para pensar y recuperar el foco de lo que hacemos, para qué lo hacemos y a quién nos dirigimos, marcando no solo una estrategia a largo plazo, sino también cuál será nuestra táctica en el presente más inmediato. Aun así, con demasiada frecuencia perdemos la perspectiva de cuál es nuestro verdadero propósito. Estas 10 actitudes clave te ayudarán a analizar y enfocar correctamente los aspectos esenciales de tu negocio: 1. Identifica. Hazte periódicamente estas preguntas: ¿quiénes son mis clientes? ¿dónde están? ¿cómo se comportan? ¿a quién quiero dirigirme? Tanto si tu cartera de clientes se ha convertido en un totum revolutum difícilmente identificable, como si quieres lanzar una nueva línea de negocio, como si tienes un nuevo proyecto en mente, debes preguntarte quién es tu cliente ideal, cuáles de sus problemas son los que tú puedes solucionar, que comportamiento suele tener. Sólo así podrás hacer una reflexión sobre si estás en el camino correcto y debes cambiar de estrategia, o incluso de segmento del mercado en el que operar. 2. Personaliza. Una vez identificado tu nicho de mercado, es decir, quiénes son tus clientes, establece con ellos un diálogo fluido de tú a tú. Pregúntales qué es lo que les gusta, cómo puedes mejorar el servicio que les das, qué aspectos de tu negocio valoran mejor. Para ello tienes multitud de herramientas a tu disposición, muchas de ellas gratuitas, como Google Forms, una aplicación para generar y analizar encuestas que puedes enviar a tus clientes por correo electrónico o colgar en tu web. Y, por supuesto, atiende siempre de la mejor forma posible cualquier queja, reclamación o sugerencia. En definitiva, habla con tu cliente y, sobre todo, escúchale. 3. Comunica. Una comunicación eficaz siempre es una buena inversión. Muchas veces cometemos el error de pensar que la calidad de nuestros productos o lo inmejorable del servicio que prestamos hablan por sí solos. Y esto es una verdad a medias. Invertir en comunicación, publicidad y marketing siempre es una inversión muy rentable. Eso sí, si no eres un experto en el tema busca asesoramiento profesional -es mucho más barato de lo que imaginas -, porque comunicar incorrectamente también puede salir muy caro. ¿Sabes que en Soluciones Para Pymes podemos ayudarte? 4. Coordina. En algunos negocios, uno de los grandes males es la falta de tiempo para atender a todo, incluso la persona que dirige hace de todo y no tiene tiempo para dedicarlo a la gestión, un aspecto tan importante y a la vez tan...

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La mujer en la gestión empresarial

La mujer en la gestión empresarial

Por Elena del Hoyo, abogada. Se ha publicado el Informe de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) sobre la mujer en la gestión empresarial, del que os adjunto aquí la versión resumida en español. No es ninguna sorpresa saber que el informe muestra que la mujer todavía debe superar obstáculos considerables para ocupar el cargo directivo máximo o integrar las juntas de administración de las empresas. Pese a los progresos que han realizado en la gestión empresarial y al último decenio de activismo encaminado a romper el “techo de cristal” que les impide acceder a los cargos más altos, las mujeres siguen excluidas de la adopción de las principales decisiones económicas. En el informe se examinan numerosas iniciativas destinadas a cuestionar los estereotipos de género, las culturas empresariales y la ausencia de medidas que concilien el trabajo con las responsabilidades familiares; también se incita a examinar más detenidamente las trayectorias profesionales de las mujeres y los hombres con objeto de eliminar prejuicios sexistas sutiles que al principio de la carrera profesional son casi imperceptibles. Dentro de este apartado, el informe pone de relieve cómo las mujeres son orientadas profesionalmente hacia departamentos desde los que no es posible acceder a los puestos superiores de dirección y son excluidas de aquellos otros que constituyen el camino por el que se accede a los mismos: los departamentos comercial (operación y ventas de productos), investigación y desarrollo de productos y en funciones de dirección general de las empresas. Sin embargo, las mujeres son mayoritariamente destinadas a trabajar en los departamentos de recursos humanos, responsabilidad social corporativa, relaciones públicas y comunicaciones, finanzas y administración. Es lo que se llama “paredes de cristal”. Aunque de lo que estamos hablando es de un derecho de las mujeres a participar en la vida económica en pie de igualdad con los hombres, no dejan de buscarse argumentos sobre lo rentable que es que lo hagan. Es decir, parece que no es suficiente con la igualdad como valor y hay que encontrar criterios economicistas que hagan rentable para las empresas la promoción de las mujeres a puestos de responsabilidad. Sin dejar de constatar mi disgusto por esta forma de abordar la cuestión, que no se adopta cuando se trata de los hombres (que no tienen que demostrar la conveniencia de su contratación como género ni que ser especialmente rentables ni que aportar nada más que su trabajo y gracias) resaltaré también que el informe, recogiendo datos de un informe de 2011 de la asociación Catalyst, destaca que las empresas de Fortune 500 con más mujeres en la junta de dirección eran un 16% más rentables que las demás. Las empresas con un número superior de mujeres en sus equipos directivos...

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Cómo hundir a su pyme, o salvarla si quiere

Cómo hundir a su pyme, o salvarla si quiere

Por Michel Henric-Coll, consultor, experto en el factor humano de las organizaciones y autor de La Organización Fractal.   El modelo organizativo de management ha sido concebido para satisfacer los deseos y las necesidades de las corporaciones pero, por distintas razones, es también el modelo que utilizan las Pymes. Sin embargo, resulta nefasto para las Pymes porque no responde a sus circunstancias, ni a sus propias exigencias. Una de las causas claves de esta inadaptación radica en sus diferencias de objetivos. Las corporaciones están enfocadas al mayor rendimiento financiero para accionistas anónimos, es decir al valor bursátil. Las Pymes tienen propietarios identificados y sus objetivos entrañan la continuidad y permanencia en el mercado. Los objetivos de las corporaciones son, por consiguiente, a corto plazo, puesto que si no dan un nivel de beneficio a sus accionistas que les resulte atractivo, se irán con sus inversiones a otra parte. Los accionistas de las corporaciones no destacan precisamente por su gran paciencia. Quieren el máximo y lo quieren cuanto antes. Basta con ver la volatilidad de los títulos bursátiles de grandes empresas, que fluctúan notablemente porque su presidente ha sido hospitalizado (Apple), porque el nuevos producto no parece ser lo que esperaban los analistas del sector (Microsoft Surface), porque han perdido un contrato notorio (Sacyr) o porque los asiáticos han agitado algún espantapájaros. Los objetivos de las Pymes se sitúan a más largo plazo. Son capaces de renunciar a puntos de rendimiento como inversión para el futuro, o por circunstancias del mercado. Sus propietarios no van a retirar sus inversiones con una simple llamada a su bróker, como ocurre con las corporaciones. En las Pymes la persona más importante, porque proporciona oxígeno económico, es el cliente. En las corporaciones, es el accionista. Es a él que conviene mimar. Al cliente se lo ganan con artillería publicitaria pesada y gran presencia en la distribución. A objetivos diferentes: caminos diferentes. A marco temporal diferente: estrategias distintas. Las corporaciones se apoyan, para su éxito comercial, en el poder de la marca. Las Pymes no pueden competir en presupuestos publicitarios ni en poder de negociación con la distribución. Sin embargo las corporaciones son comparables a un petrolero: tienen mucha inercia y no pueden cambiar de rumbo como lo haría un barco pesquero. Dónde las corporaciones luchan con su poderío y sus pesados ejércitos, las Pymes han de usar flexibilidad, creatividad, adaptabilidad y personalización de la oferta al cliente. Las primeras usan tanques, las segundas han de contar con la caballería ligera. Afortunadamente no luchan cara a cara, el mercado es el territorio a conquistar. Fue así como Rusia no consiguió invadir Finlandia durante la llamada “guerra de invierno”, a pesar de un derroche de medios...

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